Migrar de Tiendanube a Shopify: qué se conserva y qué no
Qué se puede migrar de Tiendanube a Shopify, qué se pierde siempre, cómo no tirar el SEO que ya tienes y en qué orden hacerlo para no quedarte sin vender durante el cambio.
Migrar una tienda no es exportar productos e importarlos del otro lado. Eso es la parte fácil y la que cualquiera resuelve en una tarde. La parte que cuesta dinero cuando se hace mal son las URLs, y es justo la que se deja para el final.
Vamos con lo que de verdad pasa en una migración de Tiendanube a Shopify, en el orden en que la haríamos.
Antes de nada: ¿de verdad necesitas migrar?
Decisión honesta primero, porque migrar tiene un costo real y a veces no se justifica.
Sí tiene sentido migrar si: te topaste con límites de personalización que no puedes resolver, necesitas integraciones que tu plataforma no tiene, tu catálogo creció a un punto donde la administración te consume horas, o vendes en varios canales y necesitas un stock unificado.
No tiene sentido si: el problema real es que tu tienda no recibe tráfico. Cambiar de plataforma no trae visitantes. Si vendes poco porque nadie te encuentra, el trabajo es de adquisición, no de migración, y lo desarrollamos en por qué tu web no te trae clientes.
Si dudas entre plataformas antes de decidir, está la comparativa de Shopify vs Tiendanube y la de WordPress, Shopify y Next.js.
Qué se migra bien
- Productos. Título, descripción, precio, SKU, inventario y variantes. Se exporta a CSV y se importa. Las variantes son donde se rompe más seguido, porque las dos plataformas las estructuran distinto: revisa una por una las que tengan más de dos opciones.
- Imágenes. Se migran, pero conviene aprovechar para convertirlas a WebP y ponerles
altdescriptivo. Si nunca lo hiciste, la migración es el momento. - Colecciones y categorías. Se reconstruyen. No hay un importador fiel, así que se planean a mano, y otra vez es buena oportunidad para arreglar una arquitectura que creció sin criterio.
- Clientes. Datos de contacto y direcciones, sí.
- Pedidos históricos. Se pueden importar como registros de consulta. No quedan como pedidos operables, pero sirven para soporte y para no perder el historial de compra de cada cliente.
Qué no se migra nunca
Esto conviene saberlo antes de firmar nada:
- Las contraseñas de tus clientes. Por seguridad no viajan. Tus clientes tendrán que restablecerla en el primer acceso. Hay que avisarles antes, con un correo que explique el cambio, o vas a recibir una avalancha de "no puedo entrar".
- Las suscripciones y pagos recurrentes activos. Si cobras recurrente, esto se rearma con el nuevo proveedor de pago. Es el punto más delicado de toda la migración si tu modelo es por suscripción.
- Las reseñas de productos, salvo que uses una app que las tenga en su propia nube y esté disponible en las dos plataformas.
- Las apps y sus configuraciones. Cada plataforma tiene su ecosistema. Hay que mapear app por app qué equivalente existe, y a veces no existe.
- El tema y el diseño. Se rehace. No hay conversión de temas entre plataformas.
La parte que casi nadie planea: las URLs
Aquí es donde se pierde el SEO, y se pierde de una forma que tarda meses en notarse y meses en recuperarse.
Las dos plataformas construyen las rutas distinto. Si tu producto vivía en una ruta y en Shopify pasa a otra, cada enlace que Google tenía indexado se rompe. El resultado es cientos de 404 y una caída de tráfico orgánico que se confunde con "la nueva tienda no funciona".
Lo que hay que hacer:
- Exporta el inventario completo de URLs actuales antes de tocar nada. Todas: productos, colecciones, páginas, entradas de blog.
- Cruza ese inventario con tus URLs de destino en Shopify. Una tabla, vieja contra nueva, sin huecos.
- Monta un 301 por cada URL que cambie. No un redirect masivo a la home: eso Google lo trata como página de error suave y no transfiere nada.
- Conserva las URLs que puedas. Cada ruta que no cambia es trabajo que no tienes que hacer.
- Vigila Search Console las cuatro semanas siguientes. Los 404 que aparezcan son los que se te escaparon de la tabla.
El método completo está en rediseñar una web sin perder SEO, y aplica igual a una migración de tienda.
El orden que usamos
- Inventario de URLs y de apps en uso. Antes de crear nada.
- Tienda nueva en desarrollo, con contraseña, sin indexar.
- Productos, colecciones, clientes y pedidos históricos.
- Tema, y revisión de Core Web Vitals antes de salir.
- Pagos, envíos y facturación configurados y probados con un pedido real.
- Tabla de 301 cargada y verificada.
- Correo a clientes avisando del cambio de contraseña.
- Corte de DNS en el horario de menor venta.
- Cuatro semanas de monitoreo de 404, posiciones y conversión.
El paso 5 es el que más se subestima en México, porque pagos, envíos y facturación electrónica tienen requisitos locales que no vienen resueltos de fábrica. Lo tratamos en vender con Shopify en México.
Lo que cuesta si sale mal
No es el costo de la migración, es el de la caída: tráfico orgánico perdido que tarda meses en volver, clientes que no pueden entrar a su cuenta y no vuelven a intentar, y pedidos recurrentes que se cancelan solos porque el cobro no se rearmó bien.
Si tu tienda ya factura y no puedes permitirte una caída, es exactamente el tipo de proyecto que hacemos en el servicio de desarrollo Shopify, con la tabla de redirects como primer entregable y no como último.